miércoles, 8 de mayo de 2013

MEXICO II: DIOS DA A BORDA


Catedral de Taxco

En 1743, un minero llamado José de la Borda descubrió por casualidad la veta de plata más importante de Taxco. Dicen que en su explotación se trataba mejor a los indígenas que en otras explotaciones mineras. En pago de su suerte, decidió construir la Catedral de la ciudad. Desde entonces corre un dicho mexicano que dice: "Dios da a Borda, Borda da a Dios". Siglos después, la historia le ha devuelto a Borda parte de su inversión ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ad a parte de su inversi puesto que la mayoría de las ciudades tienen una calle o una plaza con su nombre.
Resulta curioso que el mencionado dicho está muy presente en todas las personas que hemos conocido en este país. Hemos encontrado numerosas variedades del dicho aplicadas a cada uno de los oficios, a cada una de las tiendas. Casi siempre encontramos un cartel que indica que todo lo que hagas te será recompensado. Los mexicanos son amables en extremo con el paisano o con el extranjero, y pienso que en algo tiene que haber afectado a su modo de actuar este dicho centenario. Siempre que tienes alguna duda sobre alguna calle, sobre algún restaurante, sobre algún punto de interés, aparece una persona que amablemente te indica el camino, te sugiere la mejor opción o te explica de forma desinteresada la explicación histórica. Es muy de agradecer, pero nuestra mentalidad europea nos impide confiar de manera mecánica y nuestro impulso siempre responde a la desconfianza.
Cholula
            Hasta ahora hemos visitado varias ciudades pequeñas de los alrededores del "De efe" (como lo llaman aquí). Todas tienen un elemento colonial común en su distribución cuadriculada y en sus bajos edificios de fachadas de colores. Sus calles adoquinadas rebosan de gentes, y en ocasiones circulan por la calzada al no haber sitio en las aceras. No faltan tampoco los vehículos modernos, rancheras y todo terrenos que muestran un poder adquisitivo alto de una clase media alta más abundante que en otros países hispanos. Las iglesias dominan la plaza principal que aquí se denomina zócalo. También son una muestra de la religiosidad de este pueblo, aunque intuyo que la religiosidad está mantenida por las clases más pobres. Todas estas iglesias recuerdan mucho a España. El estilo barroco de sus fachadas, y los retablos ricamente ornamentados de oro son tan familiares para nosotros que nos hacen creer que aun no hemos salido de nuestra ciudad.
Lo más destacable de las ciudades de México es la vida que fluye por las calles: hay mucho tráfico, ruido, gente acudiendo a sus lugares de trabajo, caminando o paseando, gente vendiendo mercaderías por las calles, y un camión con una música extravagante que a veces se corta y una voz ronca anuncia: "EL Gaaaaaaaaas".
Tlaxcala, Cholula, Puebla, Taxco, Cuernavaca, Zacatecas... son los nombres de estas ciudades amables y con un sabor picante a chile que se te pega en la lengua y no hay manera de expulsarlo.
Zacatecas
Cuando llegamos a Zacatecas, encontramos una cartera en el suelo con 2500 pesos (equivalente a 180 euros más o menos). En ella había varias tarjetas, un volante para el médico, un certificado de una nómina y la tarjeta de identificación del dueño de la cartera. Buscamos una guía de teléfonos y pudimos localizar al pobre albañil, quien al cabo de unos minutos nos estaba esperando a la entrada de la catedral. Lo primero que hizo fue mirar en el interior y dijo "¡Anda, y aquí está toda la pura lana!" (Aquí llaman lana a la "pasta"). Nos dio la mano efusivamente y nos despedimos. En ese momento pensé en Borda y pensé que toda la suerte que estamos teniendo en este viaje habría que devolverla de alguna manera. 
El Pechugón

PROXIMAMENTE: EN UN LUGAR DE LA MANCHA CUYO NOMBRE ES GUANAJUATO

martes, 7 de mayo de 2013

UN ALTO EN EL CAMINO

Hago un alto en el camino para presentaros el nuevo blog de mi grupo literario Punto y Seguido. Llevamos años juntos y ahora hemos conseguido llegar un poco más lejos.

Esperamos que os guste. Pichad en el logo y podreis navegar a años luz.



Buen viaje

miércoles, 1 de mayo de 2013

MEXICO I: TRAS LA HUELLA DE FRIDA


Catedral de México DF

Después de cruzar un océano, atravesar el control de inmigración de EEUU (que resulta ser como otro vuelo más), llegamos a Ciudad de México y la primera sensación que tengo es la de no haber salido de España. Los edificios sólidos de piedra antigua con arquitectura hispana, el habla de sus gentes  y sobre todo, los nombres de las calles: Insurgentes, Miguel A. de Quevedo, Moneda, Alameda, Reforma... etc. te dan la bienvenida cálida a esta ciudad tan lejana en el espacio pero tan afín a nosotros. Es notable la huella que dejaron sus antepasados españoles en esta parte del mundo.

Mural Diego Ribera en el Palacio Residencia
Para bien o para mal serán siempre recordados Don Hernán Cortes  o Don Pedro de Alvarado, famosos conquistadores que con sangre y tesón grabaron en la historia de este pueblo sus nombres para jamás ser olvidados (para bien y para mal). En los grabados que Diego Rivera plasmó sobre los muros del Palacio Presidencial, queda la impronta de su paso. También allí se refleja el fluir lento de toda la historia azteca que los precedió, y de la que les sucedió después de la lograr independencia, ambas tan sangrientas y gloriosas como la de la conquista. La historia siempre se graba con el rojo fuerte de las pasiones y crueldad del hombre.

La Casa Azul de Frida

Acercándonos al hermoso y tranquilo barrio de Coyoacán, con casas de lujo discretamente ocultas por la frondosidad de sus jardines, nos topamos con la Casa Azul. En esta nació, vivió y también murió la pintora mexicana Frida Kalho. Otra muestra de una vida apasionada y dolorosa que ha marcado una huella imborrable en este país. En la casa, pudimos contemplar sus pertenencias, recorrer las estancias por las que paseó Frida, en las que plasmó su obra, por las que amó, pudimos verla en sus fotos familiares y también pudimos entenderla (un poco al menos) en los textos de sus cartas a personas de influencia artística en su época como André Bretón o Picasso. En su correspondencia se aprecian las pasiones tan desgarradoras que la trastornaban: su terrible y doloroso amor con Diego Rivera al que nunca dejó de amar, y su tesón por dejar constancia en sus cuadros del dolor físico que marcó su vida.
Frida Kalho pintada por Diego Ribera
            Al salir de la Casa, comimos en un pequeño mercado cercano. Se compartían las mesas con otros clientes para que cupiera más gente. Nos tocó junto a un matrimonio mexicano que nos regaló una amabilidad de esas a las que no estamos acostumbrados cuando proceden de desconocidos. Alberto y Lupita nos explicaron muchas cosas de su país, de sus ciudades, de su música y de su literatura. La barba moteada de canas de Alberto le parece dar a primera vista un aspecto serio, de profesor, pero luego miras sus zapatillas deportivas y te das cuenta de la juventud y el arte que fluye dentro de él. Es saxofonista de Jazz y profesor de conservatorio. Nos regaló un CD de música en el que intervenía junto al Negri y Estrella Morente. Lupita, más callada, tiene una sonrisa amable y comprensiva, es cálida y aprecia cada detalle de nuestra conversación para indicarnos algún matiz interesante. Ella es diseñadora y ha trabajado en muchas películas mexicanas. Notamos una disposición encantadora por enseñarnos miles de cosas, y nos llevaron en su "carro" al museo de Diego Rivera que era nuestro siguiente punto de atraque. Una huella que se ha marcado en nuestro viaje y que jamás se borrará.

Casa Museo de Diego Ribera
Todos vamos pisando sobre la historia, algunos lo hacen con más suela que otros. Mejor es pisar fuerte, y que al menos haya servido para marcar el camino de otro.

PROXIMAMENTE MEXICO II: DIOS DA A BORDA

domingo, 16 de diciembre de 2012

AVION CON DESTINO... MEXICO VA A EFECTUAR SU SALIDA

Estas crónicas corresponden a un viaje que realizamos Sonia y yo en el verano de 2008. La elección del viaje aquel año tuvo su origen en la invitación a la boda de una pareja muy linda: Javier y Dania, que se casaron el 8/8/8. Aprovechando el viaje conocimos una pequeña parte de ese país hermano.

Estuvimos en el D.F., Cholula, Puebla, Taxco, Zacatecas, Guanajuato, San Miguel de Allende, Querétaro... y otros sitios maravillosos que traté de describir en las crónicas que estais a punto de leer.

Espero que os gusten y que tengáis paciencia, ya que para publicarlas procuro darles un repasillo antes.

jueves, 6 de diciembre de 2012

INDIA IX. LA SEMANA DE LA INDIA


De nuevo en Delhi.

De forma irremediable, como en las más osadas aventuras, retornamos a una Málaga que nos recibirá llena de luces de colores para no ser menos que la India.  Lo estamos deseando.
La India no ha sido un país difícil. Se ha mostrado amable y servicial, y nos ha colmado de impresiones que tendremos que poner en orden durante los meses que se avecinan. Me gustaría hacer por ultimo mención de un detalle curioso.


Durante todo el viaje hemos encontrado a numerosos turistas, tanto jóvenes como mayores, personas que no imaginábamos en ese contexto tan extremo, pero ahí estaban. Yo también me considero un turista, al fin y al cabo, aunque pienso que voy buscando otra cosa. Tengo la impresión, tras haber tomado contacto con ellos y con todo el respeto que merecen, al contemplar sus caras de sorpresa y  asco, evitando con escrúpulos ciertos rincones, pienso que al venir aquí tan solo querían encontrarse con la India mística, la India enigmática, misteriosa; la India de los marajás, de los palacios, del lujo. No les importa que lo que le muestran los tour-operadores es prácticamente una fachada, pues la India es mucho más que eso. La India además es miseria, es calor, es suciedad, es resignación, es una cultura ancestral mezcla de muchas culturas con tradiciones tan diferentes a las nuestras que no entenderíamos en años.

La industria turística de La India procura no mostrarse así al turista. El dólar los ha hecho diferentes, solo hay que salirse un poco de los guetos turísticos para encontrarse con la realidad más cruda de este país: con gente que duerme en las calles; con basura acumulada sobre las aceras; con niños desnudos corriendo hacia la supervivencia; con vacas que vagan, indiferentes al trafico que las esquiva, buscando cualquier desperdicio que rumiar; con multitud de pequeños comercios donde se vende o se arregla de todo, donde sus dueños al cerrar la persiana convierten el suelo en su propia cama después de trabajar catorce horas diarias, siete días a la semana.

La India que he visto es también la que se regocija en la muerte por esperar una vida mejor, la que quema a sus muertos en una ceremonia sin solemnidad ni lagrimas, la India de los baños en cualquier estanque, lago o río, donde los hombres en taparrabos se lavan enjabonándose el pelo y las mujeres airean sus pechos sin pudor. La India, aparte del escaparate turístico es también eso, es color y por supuesto son los aromas de las especias y de los excrementos de vaca, de las delicadas sedas y el orín sobre las paredes, del olor del cuero curtido y la basura. 


Las dos apasionantes, enigmáticas e incomprensibles. No puede separarse una India de la otra, porque entonces será mejor y más barato subirse a la sexta planta de El Corte Ingles y deleitarse en la semana de la India.



Pedro Rojano.


PROXIMAMENTE VOLAREMOS A... MEXICO!!!

lunes, 19 de noviembre de 2012

INDIA VIII: UNA BARBERIA



El camino a Mandawa se hizo corto. A la entrada de la ciudad me sorprendieron antiguas y numerosas casas señoriales, con las fachadas pintadas de motivos florales y frescos de guerreros, de marajás, de oradores, de dioses…casas bellísimas pero prácticamente abandonadas.

Resulta que esta ciudad fue un punto estratégico en la ruta de la seda del siglo XVIII y todas estas mansiones pertenecían a mercaderes de aquella época. Hoy, casi todos sus descendientes viven en Calcuta o en Bombay y mantienen su patrimonio aquí, pero casi nunca vienen. Le encargan las llaves y el cuidado a una familia. Estos se ganan la vida mostrándola a los turistas tal y como están. La verdad es que se están cayendo y nadie hace nada por recuperarlas.

Por dentro son auténticos palacios, patios porticados, puertas de Madera repujadas con marcos labrados y picaportes de bronce. Todas las ventanas, al igual que puertas y paredes, están cubiertas con murales. Destacable fue una cuyas pinturas tenían motivos venecianos. El guardés nos contó que perteneció a un italiano relacionado con el comercio de la seda. Las personas que nos lo enseñan viven ahí mismo, en la miseria, sin luz y sin agua, en habitaciones ennegrecidas por el humo de las cocinas de leña.

Paseamos toda la mañana por las calles terrizas de Mandawa, nos interrumpían los carros tirados por  burros escuálidos, y por supuesto motos, autobuses y trishaws. 

Aproveche una barbería que encontré en el camino para cortarme el pelo. El barbero estaba ocupado con un cliente. Nada más entrar busqué un asiento libre para esperar mi turno y el barbero, un chico joven y risueño, despachó a su cliente con la cabeza a medio pelar y me pidió que ocupase el asiento. 

Al principio me negué, rechazando privilegios, pero tuve que aceptar; sobre todo porque uno de los que mas insistía era el cliente que perdió el turno.


Pelarme llevó su tiempo, primero metió la maquinilla por el cogote y los laterales. Mi mujer se moría de la risa, y yo miraba de refilón al espejo sin querer ver. La barbería se fue llenando de gente practicando el deporte favorito de ver y no pagar.
El barbero tuvo un especial cuidado al perfilarme las patillas y las orejas, y sobre todo  cuando cambio la cuchilla de la navaja por una nueva mientras yo tragaba saliva al ver la destreza en el manejo del arma.

A punto estuve de pedirle otra por si tuviera que defenderme, pero no hizo falta, su sonrisa llana me dio confianza.

El momento crítico apareció por la puerta en forma de niño de siete años con un utensilio donde transportaba seis vasitos (modelo abuelo; de cristal, chatos y anchotes). Dentro algo del color del café con leche. Nos ofrecieron a Sonia y a mí. Para ella fue fácil, porque es alérgica a la leche, para mi... bueno, yo les expliqué que en España casi todos somos alérgicos a la leche, un mal endémico. Instantes después, el barbero deja las tijeras en el mostrador, me mete los dedos entre el cabello, comienza a rascarme la cabeza con violencia, de arriba a abajo, de izquierda a derecha. Notaba sus uñas felinas arrancando parte de mi cuero cabelludo. Tuve que poner una cara rara porque me miró en el espejo y dijo: ¡masaje!

Le dejé hacer. Era como si un tigre de bengala me lavara la cabeza en seco.

Me cobraron 100 rupias (2 euros), no sé si es el precio correcto pero ya estoy pelado al estilo hindú. Ahora puedo pasar por uno de ellos...aunque eso seria si no llevara una cámara de fotos, la cámara de video, el pantalón corto, sandalias, bolsa de mano... en fin, todo el equipo completo de turista.




PROXIMA CRONICA: INDIA IX: FINAL

viernes, 16 de noviembre de 2012

INDIA VII: Rajastán, un pasado de cuento




Viajar por el Rajastan (uno de los extensos estados que conforman la India) es como viajar a un pasado glorioso, místico, fascinante como los cuentos orientales. La región hace honor a su nombre "Tierra de Reyes", y ha escrito su historia a base de palacios de mármol y piedra labrada; de Marajás y reyes mongoles; de épicas batallas libradas por guerreros rajputas que mantuvieron infranqueables las murallas de su imperio; de elefantes, camellos y victoriosos caballos transportando en su lomo a todo un pueblo rico y poderoso.

Meherangarth



Ciudades como Jaipur, Udaipur, Bundi, Jhodpur con su mítico fuerte de Meherangarh, o Jaisselmer levantada en pleno desierto sobre una colina de piedra terriza del color del sol. Todas ellas atesoran historias que se fraguaron en tiempos de la ruta de la seda y el comercio con Europa, en los tiempos en que Marco Polo era el único turista. Historias grabadas en los sólidos muros de sus murallas y palacios, que como nos dijo un guía: "fueron construidos para durar".


Bundi

Si dejas volar la imaginación, los sueños son fáciles de cazar pues el paisaje te invita, sin embargo, cuando desciendes de esa alfombra mágica, te tropiezas con las ciudades sucias, destartaladas, ruinosas y apáticas de la que son capaces sus actuales habitantes. Te preguntas cómo un pueblo antiguo pudo construir tamaño imperio plagado de maravillas e ingenios arquitectónicos, y sus contemporáneos apenas son capaces de mantenerlo en pie.

Fuerte de Jhodpur

Quizás la respuesta a esa pregunta sea la desproporcionada extensión de este país para que un gobierno sea verdaderamente eficaz. Quizás sean sus habitantes, cansados de que las clases privilegiadas sigan manteniendo diferencias, o puede que tan sólo sea nuestra pulcritud europea que nos hace ver las cosas de esta manera.

"No trates de entender nada", me recomendó un buen amigo. Fue un buen consejo... ¡pero es tan difícil abstenerse!



Estoy sentado junto a la puerta de Fatehpol, erigida en Meherangarh (Jhodpur) por el Marajá Ajit Singh para conmemorar su victoria sobre los mongoles. Cierro los ojos e imagino a Aladín atravesando los batientes montado sobre su alfombra llevando en sus manos una lámpara reluciente como cien soles. No me cuesta trabajo pedir tres deseos: 'Soñar, seguir soñando y jamás despertar".


PROXIMA CRONICA: INDIA VIII: Una barbería