martes, 7 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
MEXICO I: TRAS LA HUELLA DE FRIDA
| Catedral de México DF |
| Mural Diego Ribera en el Palacio Residencia |
Para bien o para mal serán siempre recordados Don Hernán Cortes o Don Pedro de Alvarado, famosos conquistadores que con sangre y tesón grabaron en la historia de este pueblo sus nombres para jamás ser olvidados (para bien y para mal). En los grabados que Diego Rivera plasmó sobre los muros del Palacio Presidencial, queda la impronta de su paso. También allí se refleja el fluir lento de toda la historia azteca que los precedió, y de la que les sucedió después de la lograr independencia, ambas tan sangrientas y gloriosas como la de la conquista. La historia siempre se graba con el rojo fuerte de las pasiones y crueldad del hombre.
| La Casa Azul de Frida |
Acercándonos al hermoso y tranquilo barrio de Coyoacán, con casas de lujo discretamente ocultas por la frondosidad de sus jardines, nos topamos con la Casa Azul. En esta nació, vivió y también murió la pintora mexicana Frida Kalho. Otra muestra de una vida apasionada y dolorosa que ha marcado una huella imborrable en este país. En la casa, pudimos contemplar sus pertenencias, recorrer las estancias por las que paseó Frida, en las que plasmó su obra, por las que amó, pudimos verla en sus fotos familiares y también pudimos entenderla (un poco al menos) en los textos de sus cartas a personas de influencia artística en su época como André Bretón o Picasso. En su correspondencia se aprecian las pasiones tan desgarradoras que la trastornaban: su terrible y doloroso amor con Diego Rivera al que nunca dejó de amar, y su tesón por dejar constancia en sus cuadros del dolor físico que marcó su vida.
| Frida Kalho pintada por Diego Ribera |
Al salir de la Casa, comimos en un pequeño mercado cercano. Se compartían las mesas con otros clientes para que cupiera más gente. Nos tocó junto a un matrimonio mexicano que nos regaló una amabilidad de esas a las que no estamos acostumbrados cuando proceden de desconocidos. Alberto y Lupita nos explicaron muchas cosas de su país, de sus ciudades, de su música y de su literatura. La barba moteada de canas de Alberto le parece dar a primera vista un aspecto serio, de profesor, pero luego miras sus zapatillas deportivas y te das cuenta de la juventud y el arte que fluye dentro de él. Es saxofonista de Jazz y profesor de conservatorio. Nos regaló un CD de música en el que intervenía junto al Negri y Estrella Morente. Lupita, más callada, tiene una sonrisa amable y comprensiva, es cálida y aprecia cada detalle de nuestra conversación para indicarnos algún matiz interesante. Ella es diseñadora y ha trabajado en muchas películas mexicanas. Notamos una disposición encantadora por enseñarnos miles de cosas, y nos llevaron en su "carro" al museo de Diego Rivera que era nuestro siguiente punto de atraque. Una huella que se ha marcado en nuestro viaje y que jamás se borrará.
| Casa Museo de Diego Ribera |
Todos vamos pisando sobre la historia, algunos lo hacen con más suela que otros. Mejor es pisar fuerte, y que al menos haya servido para marcar el camino de otro.
PROXIMAMENTE MEXICO II: DIOS DA A BORDA
domingo, 16 de diciembre de 2012
AVION CON DESTINO... MEXICO VA A EFECTUAR SU SALIDA
Estas crónicas corresponden a un viaje que realizamos Sonia y yo en el verano de 2008. La elección del viaje aquel año tuvo su origen en la invitación a la boda de una pareja muy linda: Javier y Dania, que se casaron el 8/8/8. Aprovechando el viaje conocimos una pequeña parte de ese país hermano.
Estuvimos en el D.F., Cholula, Puebla, Taxco, Zacatecas, Guanajuato, San Miguel de Allende, Querétaro... y otros sitios maravillosos que traté de describir en las crónicas que estais a punto de leer.
Espero que os gusten y que tengáis paciencia, ya que para publicarlas procuro darles un repasillo antes.
Estuvimos en el D.F., Cholula, Puebla, Taxco, Zacatecas, Guanajuato, San Miguel de Allende, Querétaro... y otros sitios maravillosos que traté de describir en las crónicas que estais a punto de leer.
Espero que os gusten y que tengáis paciencia, ya que para publicarlas procuro darles un repasillo antes.
jueves, 6 de diciembre de 2012
INDIA IX. LA SEMANA DE LA INDIA
De nuevo en Delhi.
De forma irremediable, como en las más osadas aventuras, retornamos a una Málaga que nos recibirá llena de luces de colores
para no ser menos que la India. Lo estamos deseando.
La India no ha sido
un país difícil. Se ha mostrado amable y servicial, y nos ha colmado de
impresiones que tendremos que poner en orden durante los meses que se avecinan.
Me gustaría hacer por ultimo mención de un detalle curioso.
Durante todo el
viaje hemos encontrado a numerosos turistas, tanto jóvenes como
mayores, personas que no imaginábamos en ese contexto tan extremo, pero ahí estaban. Yo también me considero un turista, al fin y al cabo, aunque pienso que voy buscando otra cosa. Tengo la impresión, tras haber tomado
contacto con ellos y con todo el respeto que merecen, al contemplar sus caras de sorpresa y asco, evitando con escrúpulos ciertos rincones, pienso que al venir aquí tan
solo querían encontrarse con la India mística, la India enigmática, misteriosa;
la India de los marajás, de los palacios, del lujo. No les importa que lo que
le muestran los tour-operadores es prácticamente una fachada, pues la India es
mucho más que eso. La India además es miseria, es calor, es suciedad, es
resignación, es una cultura ancestral mezcla de muchas culturas con tradiciones
tan diferentes a las nuestras que no entenderíamos en años.
La India que he visto
es también la que se regocija en la muerte por esperar una vida mejor, la que
quema a sus muertos en una ceremonia sin solemnidad ni lagrimas, la India de
los baños en cualquier estanque, lago o río, donde los hombres en taparrabos se
lavan enjabonándose el pelo y las mujeres airean sus pechos sin pudor. La India, aparte del
escaparate turístico es también eso, es color y por supuesto son los aromas de
las especias y de los excrementos de vaca, de las delicadas sedas y el orín
sobre las paredes, del olor del cuero curtido y la basura.
Las dos apasionantes, enigmáticas e incomprensibles. No puede separarse una India de la otra, porque entonces será mejor y más
barato subirse a la sexta planta de El Corte Ingles y deleitarse en la semana
de la India.
Pedro Rojano.
lunes, 19 de noviembre de 2012
INDIA VIII: UNA BARBERIA
El camino a Mandawa se hizo corto. A la entrada de la ciudad me sorprendieron antiguas y numerosas casas señoriales, con las fachadas pintadas de motivos florales y frescos de guerreros, de marajás, de oradores, de dioses…casas bellísimas pero prácticamente abandonadas.
Por dentro son auténticos palacios, patios porticados, puertas de Madera repujadas con marcos labrados y picaportes de bronce. Todas las ventanas, al igual que puertas y paredes, están cubiertas con murales. Destacable fue una cuyas pinturas tenían motivos venecianos. El guardés nos contó que perteneció a un italiano relacionado con el comercio de la seda. Las personas que nos lo enseñan viven ahí mismo, en la miseria, sin luz y sin agua, en habitaciones ennegrecidas por el humo de las cocinas de leña.
Aproveche una barbería que encontré en el camino para cortarme el pelo. El barbero estaba ocupado con un cliente. Nada más entrar busqué un asiento libre para esperar mi turno y el barbero, un chico joven y risueño, despachó a su cliente con la cabeza a medio pelar y me pidió que ocupase el asiento.
Al principio me negué, rechazando privilegios, pero tuve que aceptar; sobre todo porque uno de los que mas insistía era el cliente que perdió el turno.
Pelarme llevó su tiempo, primero metió la maquinilla por el cogote y los laterales. Mi mujer se moría de la risa, y yo miraba de refilón al espejo sin querer ver. La barbería se fue llenando de gente practicando el deporte favorito de ver y no pagar.
El barbero tuvo un especial cuidado al perfilarme las patillas y las orejas, y sobre todo cuando cambio la cuchilla de la navaja por una nueva mientras yo tragaba saliva al ver la destreza en el manejo del arma.
A punto estuve de pedirle otra por si tuviera que defenderme, pero no hizo falta, su sonrisa llana me dio confianza.
El momento crítico apareció por la puerta en forma de niño de siete años con un utensilio donde transportaba seis vasitos (modelo abuelo; de cristal, chatos y anchotes). Dentro algo del color del café con leche. Nos ofrecieron a Sonia y a mí. Para ella fue fácil, porque es alérgica a la leche, para mi... bueno, yo les expliqué que en España casi todos somos alérgicos a la leche, un mal endémico. Instantes después, el barbero deja las tijeras en el mostrador, me mete los dedos entre el cabello, comienza a rascarme la cabeza con violencia, de arriba a abajo, de izquierda a derecha. Notaba sus uñas felinas arrancando parte de mi cuero cabelludo. Tuve que poner una cara rara porque me miró en el espejo y dijo: ¡masaje!
Me cobraron 100 rupias (2 euros), no sé si es el precio correcto pero ya estoy pelado al estilo hindú. Ahora puedo pasar por uno de ellos...aunque eso seria si no llevara una cámara de fotos, la cámara de video, el pantalón corto, sandalias, bolsa de mano... en fin, todo el equipo completo de turista.
PROXIMA CRONICA: INDIA IX: FINAL
viernes, 16 de noviembre de 2012
INDIA VII: Rajastán, un pasado de cuento
Viajar por el Rajastan (uno de los extensos estados que conforman la India) es como viajar a un pasado glorioso, místico, fascinante como los cuentos orientales. La región hace honor a su nombre "Tierra de Reyes", y ha escrito su historia a base de palacios de mármol y piedra labrada; de Marajás y reyes mongoles; de épicas batallas libradas por guerreros rajputas que mantuvieron infranqueables las murallas de su imperio; de elefantes, camellos y victoriosos caballos transportando en su lomo a todo un pueblo rico y poderoso.
Ciudades como Jaipur, Udaipur, Bundi, Jhodpur con su mítico fuerte de Meherangarh, o Jaisselmer levantada en pleno desierto sobre una colina de piedra terriza del color del sol. Todas ellas atesoran historias que se fraguaron en tiempos de la ruta de la seda y el comercio con Europa, en los tiempos en que Marco Polo era el único turista. Historias grabadas en los sólidos muros de sus murallas y palacios, que como nos dijo un guía: "fueron construidos para durar".
| Bundi |
Si dejas volar la imaginación, los sueños son fáciles de cazar pues el paisaje te invita, sin embargo, cuando desciendes de esa alfombra mágica, te tropiezas con las ciudades sucias, destartaladas, ruinosas y apáticas de la que son capaces sus actuales habitantes. Te preguntas cómo un pueblo antiguo pudo construir tamaño imperio plagado de maravillas e ingenios arquitectónicos, y sus contemporáneos apenas son capaces de mantenerlo en pie.
Quizás la respuesta a esa pregunta sea la desproporcionada extensión de este país para que un gobierno sea verdaderamente eficaz. Quizás sean sus habitantes, cansados de que las clases privilegiadas sigan manteniendo diferencias, o puede que tan sólo sea nuestra pulcritud europea que nos hace ver las cosas de esta manera.
"No trates de entender nada", me recomendó un buen amigo. Fue un buen consejo... ¡pero es tan difícil abstenerse!
Estoy sentado junto a la puerta de Fatehpol, erigida en Meherangarh (Jhodpur) por el Marajá Ajit Singh para conmemorar su victoria sobre los mongoles. Cierro los ojos e imagino a Aladín atravesando los batientes montado sobre su alfombra llevando en sus manos una lámpara reluciente como cien soles. No me cuesta trabajo pedir tres deseos: 'Soñar, seguir soñando y jamás despertar".
PROXIMA CRONICA: INDIA VIII: Una barbería
sábado, 3 de noviembre de 2012
INDIA VI. Tras los pasos de Ruyard Kipling
| Bundi |
"Kim, contraviniendo
las ordenes municipales, se hallaba sentado en el canon Zam-Zammah,
que reposaba sobre su plataforma de ladrillo frente a la vieja
Ayaib-Gher, la Casa de las Maravillas, nombre que dan los indígenas
al museo de Lahore."
| Kim |
Así comienza KIM, la
novela de Rudyard Kipling. Os escribo esta crónica desde Bundi, una
pequeña ciudad rural perdida en el centro del estado de Rajastan,
concretamente desde el Sawa Mahal, un palacete frente a un lago,
lugar donde este insigne escritor se recluyo para escribirla. Sentado
en un balconcito con tres arcos de estilo árabe, con el lago en
calma, el sonido de los pájaros y el sonido de un canto femenino en
la lejanía: no me extraña que encontrara la tranquilidad necesaria
para llevar a cabo tamaña obra. Hemos leído un fragmento con el fin
de resucitarle unos instantes y comprobar si aun queda algo en el
ambiente que nos acerque a su protagonista. Estoy seguro de que el
chela Kim seguirá escondido tras las vidrieras de color de alguna de
las habitaciones, o quizás disfrazado de mono, pues con sus técnicas
de espionaje seguro que tendrá estudiados todos nuestros
movimientos.
Me emociona pensar que
las líneas que voy leyendo en este viaje se escribieron aquí, puede
que en este mismo asiento frente al lago. Cada vez que Kipling
levantara la vista del papel tendría la misma perspectiva que yo
estoy viendo.
| Vista del lago |
Montados en bicicleta,
Sonia y yo hemos seguido alejarnos de Bundi, hemos seguido la ribera
del lago sobre la que flotan enormes nenúfares de los que emergen
como periscopios las flores de loto, con un color rosáceo que brilla
al contacto con la luz. Durante el trayecto, nos atrajo el trasiego
de personas -la mayoría mujeres- que caminaban pegadas al arcén.
Con sus saris de colores hacían florecer del asfalto una nueva
primavera en Agosto. Todas nos sonreían, nos saludaban con la mano,
Hello, hello!
Cuando llegamos a final
del recorrido, comprobamos que se trataba de una especie de
peregrinación a un templo situado en lo alto de una colina visible
desde el lago. Aparcamos las bicis y nos unimos a la fila de devotos,
parecíamos nazarenos por la calle Larios porque todo el mundo quería
estrechar nuestras manos sudorosas. Algunos querían que le sacásemos
una foto, mostrando sin pudor alguno su sonrisa manchada de tabaco de
mascar. Ascendimos absolutamente rodeados hasta que llegamos
exhaustos al final de la escalinata, con el sudor empapando la
camiseta.
Ha sido una de las
mejores experiencias en este país de gente amable, como dice Kipling
en su novela: "gentes dóciles y de increíble simplicidad"
La gente es el monumento mas apropiado para definir la cultura de un
pueblo, y es por ello que debemos tratar de recogerlo con nuestras
parcas palabras, como lo hizo aquel maestro desde el Sawa Mahal,
lugar desde donde escribo esta crónica.
| Gente encantadora |
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